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  • Jacky Cepeda

DUELO EN PAREJA


No existe la posibilidad de comparar el dolor que viven los padres tras la muerte de un hijo. No hay claves para conseguirlo, incluso, siendo dos corazones a la vez, sufriendo por un solo.

Un corazón se apagó. Pero su luz sigue encendida en el alma de nosotros, sus papás. Con qué fortaleza o viveza? Diferente. El duelo que vivimos mi esposo y yo fue totalmente diferente.

Él vivió unas cosas con Sofy y yo viví otras. Sin embargo, con esto no se mide nuestro amor hacia ella. Ni las lagrimas, ni nuestras actuaciones ni nuestras palabras lograrán exponer el grado de sufrimiento personal de duelo de cada uno.

Cada quien refleja sus emociones a su manera y eso es respetable y nunca juzgable.

Yo amo y extraño a mi Sofy y sé que su papá también lo hace. Yo llevo Mi duelo a mi manera: más reservada, más íntimo, un poco diferente. En ello encuentro mi sanción. Intento cargar con mi dolor en el silencio de mi corazón.

Mi esposo, en cambio, encuentra que hablando, contando y detallando lo que sucedió aquel día con Sofy se aliviaba su mente, se desprende y calma poco a poco su dolor.

No existen puntos comparativos en los duelos. Hemos sido y seremos un apoyo como pareja, donde encontramos que escucharnos, mirarnos a los ojos, recordarlo, explotarlo o hablarlo con los ojos ha sido sanador.

Gracias esposo por estar acá conmigo y más unidos que siempre. Gracias por estar ahí en mis días tristes.

Este duelo, un duelo de dos por un mismo corazón.

Honrar tu sonrisa será nuestra misión, amada Sofy.

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